jueves, 28 de enero de 2010

...

Acudo a mis pensmientos cuando la angustia invade mi refugio,
retomo el contacto con el razonamiento y no puedo, me cobijo
bajo el frio y espeso humo denso que recorre mi cuarto. Sabiduria
de años, melancolia del momento, viejo, cobarde, funebre, con olor
a limpio, con sus manos manchadas. Tinta derramada sobre el mantel
que tejia la abuela mientras los niños corrian por los pasillos de
la vieja casa olor a mentira  lograba percibirse y se ocultaba bajo la mesa. 
Cuatro tazas de cafe, 2 ceniceros repletos de lagrimas y una herida en 
el silencio. El sudor revolotea por las escaleras, se dirige a un cuarto 
cubierto de sabanas blancas, el viento golpea la ventana, la lluvia camina 
por el tejado, esperando la oportunidad de invadir el lugar, cor rabia acechan
animales nocturnos, el lugar cada vez se torna mas misterioso, ms lugubre y
lujurioso de ver la luz. llaves expulsando dolor, repulsion al miedo, desesperacion
para el amante.

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