Amigos mios, arrazantes y triunfantes, creyentes de la felicidad y del malestar, que suenen las trompetas bajo tormentas en este cielo gris, celebremos lo incelebrable y compartamos el metal, ocultemonos bajo esos rayos y renazcamos del polvo que cae por la tarde, polen de olfateos sensible, arenas de desiertos infames, compulsivos fumadores de tabacos remojados en café, Colombia arderá y ciervos nadaran costa tras costa, al reves del mundo bajo pies volteados, inmunes a la brisa que inunda sus rostros, lagrimas derramadas en el pacifico, pacifistas del cielo azulado ¡detenganse!. Abran paso la muerte se avecina, destruyan fuerzas, equivoquemonos y vivamos, sintamos ese ardor de tierras nortinas, apaguemos vastas columnas de hielo tan quemantes como tu fria mirada, piensa en mi, que yo no puedo hacerlo, piensa en ti que no debes pensar en mi, el precipicio me espera. Ya no hay nada, nada queda y la nada se convierte en tu ser, se suponia que todo era distinto, suponia un supuesto y supuse mal, ardiente mujer de cabellos finos, fina delicada y turbia, dedica oraciones al oraculo inundado de ira, oscuras sombras poblantes de un pueblo inhabitable os dejaré, marchad de aqui, huyan como cobardes que son. Aqui reinare y no me moveré, el bien es solo un fragmento de este texto, paginas manchadas coloreadas por gotas de color incoloro, arrugadas por benditas manos arrogantes que cubrieron tu rostro algun dia, Alejate!, no quiero compasion ni comparacion, Este es mi refugio y no hay espacio para ti, tal vez para un ejercito de tripulantes nocturnos sedientos en descanzo, hambrientos de sangrias y de parrafos sangrantes. Os he dicho buenas Noches sin pensar que amanecia.
miércoles, 12 de mayo de 2010
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