Cruzo un camino, camino y me cruzo con el destino, afino mis versos y no doy tregua, lucha inexistente y a favor de las utopías, miembro cómplice de noches de insomnio, amiga de los mal entendidos, mano derecha de los sueños no cumplidos, pariente de la lejanía y de aquellos que solo soñaron y no lograron alcanzar al suicida, quien en tiempo record alcanzó lo inalcanzable y explico lo inexplicable, enemigo de la vida, pero amigo de la curiosidad.
A lo lejos se divisa mi destino, no sé si acercarme o esperarlo, el camino es turbulento y lleno de escombros, necesitare un acompañante, los perros acechan, necesito tu compañía, no malgastare el tiempo, mi manera de ser me hace ser tu complemento, algún día de estos escaparemos, entenderemos que escapar no es dejar todo a un costado del desierto.
Crucemos, volemos, vivamos, es que quizás caminando a ojos cerrados encontremos lo lejano a solo centímetros de nuestros zapatos, o tal vez lo veamos dentro de nuestros mismos ojos. Podemos cruzarnos con el destino, pero no destinarnos a cambiar el destino, desafío mi vida, pero no la tuya, desafiemos al destino y él se encargara de desafiarnos. Busquemos el oro y no tendremos ni bronce, busquemos felicidad y obtendremos el cielo, amémonos por siempre y seremos más que oro.
Busco la calma y me penetra tu mirada, encuentro calma y me sonríe tu sonrisa, sonrió y es tu dulzura la que me vuelve diabético. Adicto al azúcar por ti, adicto a tus besos y no intento culparte.



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